El Golfo de Nicoya, que separa la península de Nicoya de la tierra firme de Costa Rica, es un paisaje marino y costero impresionante de zonas húmedas, islas escabrosas y rocosas y peñas, biotopos de mangles extensos y de una gran biodiversidad.
Puesta del sol sobre el Golfo de Nicoya, visto de la Isla de Venado
Una vez, un defecto geológico ha causado el sumergimiento de la tierra, dejando expuesto solamente los colmos de lo que antes eran lomas pequeñas. Hoy en día esos son las numerosas islas que jaspean el golfo.
En su límite superior el golfo es de bajo fondo y fangoso. El Río Tempisque está bañando constantemente mucho sustrato y material orgánico al estuario, razón por la que pantanos de mangles prosperan en la costa. En Costa Rica los mangles están protegidos porque tienen una función importante para la vida acuática. Aves anidan en su follaje y el fango en sus raíces protege almejas, cancros y gambas.
El agua en el golfo superior is rico en nutrientes, por eso florecen las algas que alimentan los peces y moluscos. La mayoría de los habitantes de esa zona depende de los mariscos. Pero desde julio hasta agosto está prohibida la pesca porque eso es el tiempo de la incubación de la vida marítima.
Cuestas cubiertas con jungla en el Golfo de Nicoya
La parte inferior del Golfo de Nicoya es muy diferente a la parte superior. Hay muy pocos mangles y el área es aún menos poblada. Lomas densamente boscosas y promontorios tocan el mar, cerrando bahías secretas.
El agua aquí es más salada, más limpia y mucho más profunda: Entre los 30 y los 180 metros. Hay muchos peces en la parte inferior del golfo pero mucho menos gambas y mariscos.
Actualmente solamente muy pocos turistas a Costa Rica visitan esa región - una ventaja para los que se aficionan a la naturaleza en vez de a multitudes.